Valencia es una ciudad española famosa por su buen clima y su paella. Pero, además de sol y comida, esta ciudad a orillas del Mediterráneo tiene muchísimo más que ofrecer. Visitar Valencia en 3 días es el tiempo perfecto para descubrir la ciudad con calma, recorrer sus calles con olor a naranjas y acercarse a conocer sus playas.

La verdad es que tenía muchas ganas de hacer este viaje porque, aunque conozco de sobra la Comunidad Valenciana, nunca había estado en su capital. Así que un fin de semana en Valencia me parecía un plan perfecto, especialmente porque iba a visitarla con amigas, de esas de toda la vida, con las que pasear sin rumbo y nunca aburrirme. Esto es lo que dieron de sí mis 3 días en Valencia.

3 días en Valencia: Qué ver y hacer

Día 1 en Valencia: Plz. Virgen – Mercado Central – Lonja

Una de las mejores cosas de Valencia es su comida, por lo que nada mejor que comenzar nuestro viaje yendo a desayunar en uno de los sitios míticos de Valencia, la Horchatería Santa Catalina, en la bonita Plaza de la Reina. Este es el mejor sitio para probar su famosa horchata valenciana (una bebida dulce, que yo bebería a todas horas, hecha con un tubérculo llamado chufa y que cuenta con denominación de origen) y sus artesanos fartons. Además, este sitio es conocido por su chocolate caliente con churros.

Ciudad de Valencia España
Vistas de Valencia desde el Miguelete

Después, solo tuvimos que andar dos pasos para acercarnos a visitar la catedral de Valencia y su famosa torre, el Miguelete. Subir para disfrutar de sus increíbles vistas solo cuesta 2€, lo que cuesta un poco más es subir los 209 escalones que la separan del suelo, especialmente los días de mucho calor. Pero el esfuerzo vale la pena, porque no hay rincón de Valencia que no se pueda ver desde ahí arriba. Si la visita coincide con las horas puntas, además podréis disfrutar del repique de campanas de este campanario. Además, si os animáis a visitar el museo de dentro de la catedral podréis ver una de las reliquias más míticas, el Santo Cáliz.

Rodeando la iglesia se llega a la Plaza de la Virgen. Desde aquí se puede ver la Puerta de los Apóstoles (decorada con copias de las esculturas originales, que hoy se conservan en el museo) y la Obra Nova, una construcción pegada a la catedral que servía a los religiosos para observar los espectáculos que se celebraban en la plaza y que hoy tiene aspecto de estar derruida porque hace años se eliminó su tejado y se abrieron las galerías para dejar ver la torre gótica de la catedral.

Justo a este lado de la plaza se puede ver una pequeña galería que conecta la catedral con la Iglesia de los Desamparados, un rinconcito lleno de encanto e historia. La verdad es que todo el conjunto resulta un lugar de lo más animado, con terrazas en las que sentarse al sol, músicos callejeros, jardines… y una preciosa fuente llamada Fuente del Turia en honor al río. De hecho, la plaza tiene una gran conexión con el agua, pues es aquí donde todavía sigue reuniéndose cada jueves a las 12h el Tribunal de Aguas de la ciudad.

Después, y como ya se acercaba la hora de comer, nos acercamos al Mercado Central (7.30h-15h), uno de los edificios modernistas mejor conservados de la ciudad y uno de esos lugares en los que vale la pena perderse y dejarse llevar por los sentidos. La cúpula y sus coloridos azulejos son posiblemente uno de los puntos fuertes del mercado, que está dividido por zonas: frutas, carnes, pescados… Aquí se pueden probar un montón de productos típicos (paella, empanadillas, tortilla de patatas, dulces…) y disfrutar de ellos sentados al sol en uno de los bancos de fuera. Por si lo necesitáis, el mercado dispone de baños públicos (0,50€).

Nuestra siguiente parada fue la Lonja de la Seda, uno de los edificios civiles góticos más importantes de España (yo aún lo recuerdo de mi libro del instituto de Hª del Arte). Pero antes de visitarla decidimos parar en la Iglesia de los Santos Juanes o San Juan del Mercado. La entrada cuesta 8€ e incluye un audio guía de lo más interesante. La verdad es que nunca había oído hablar de esta iglesia, y visitarla no entraba en nuestros planes, pero resultó ser toda una sorpresa. Su interior barroco y sus increíbles frescos son incluso más bonitos que su fachada.

lonja de la seda valencia

La entrada de la Lonja de la Seda son 2€ (no aceptan pagos con tarjeta), y con ella se puede visitar el espacio donde hace casi seis siglos se comenzó a comerciar con uno de los productos más importantes de esa Valencia medieval, la seda. Dentro se puede ver la Sala de Contratación, con sus impresionantes columnas y bóvedas, la Sala del Consulado del Mar, el patio de naranjos y la torre que sirvió de calabozo para los ladrones de seda. Además, vale la pena detenerse a echar un vistazo al edificio por fuera, porque su singular forma de castillo, con sus almenas y muros, crean todo un contraste dentro de la ciudad moderna.

Para cenar nos dirigimos al barrio de Ruzafa, ahora muy de moda por sus restaurantes, bares y tiendas de diseño (no os perdáis, Gnomo, con un montón de regalos y souvenirs originales de la ciudad). Cenamos en el resturante japonés Tora Taberna Japonesa. La verdad es que lo elegimos por la cantidad de gente que vimos haciendo cola nada más abrir. Así que tuvimos suerte de encontrar un hueco en la barra. Además, durante toda la cena no dejó de entrar gente ansiosa de conseguir una mesa, y la verdad es que después de probar la comida entendí por qué. Aunque la carta no es muy extensa, todo lo que pedimos estaba buenísimo: sushi de salmón, gyozas de cerdo, ensalada de algas y helado de té verde. Una pena no vivir más cerca y poder repetir.

Día 2 en Valencia: Playa Malvarrosa – Ciudad Artes y Ciencias

El segundo día en Valencia decidimos acercarnos a la Playa de la Malvarrosa, porque, aunque estábamos en febrero, la temperatura era de 21-22º. Para llegar cogimos el bus 19, que desde el centro tarda una hora. La verdad es que el ambiente no podía ser mejor, un montón de gente paseando, haciendo deporte, bares con terrazas mirando al mar… y una playa enorme en la que tumbarnos y relajarnos.

A la hora de la comida nos dirijimos a un restaurante que nos habían recomendado, La más bonita Patacona, pero estaba lleno. Así que entramos en el de al lado, Casa Patacona. Comimos en el patio que tienen dentro, porque la terraza del paseo estaba llena. Pedimos paella valenciana (con conejo y caracoles) para dos, chopitos, bravas y alcachofas con gambas, y todo nos encantó. No es un sitio super barato, pero su precio es razonable teniendo en cuenta la localización y lo a gusto que estuvimos al solecito.

Ciudad de las artes y las ciencias valencia

De vuelta en la ciudad nos acercamos a una de las atracciones que más ganas teníamos de conocer, La Ciudad de las Artes y de las Ciencias. Aunque ya la noche anterior la habíamos podido ver un porquito de camino al restaurante, lo cierto es que de día nos pareció muchísimo más espectacular. Este conjunto de edificios futuristas se divide en el Palacio de las Artes Reuina Sofía, donde se puede asistir a espectáculos de Ópera y música en general, el Hemisferic, un cine IMAX en 3D, el Museo de las Ciencias, el Umbracle, un gran paseo con jardines y exposiciones, el Agora, para diferentes eventos, y el famoso Oceanografic, el mayor acuario de Europa. Además, todo el complejo está rodeado de fuentes y jardines, y conecta con el cinturón verde que llega hasta el Parque de Cabecera. Si venís con niños, además de visitar La Ciudad de las Artes y de las Ciencias, no podéis dejar de ir al Parque Gulliver, el más espectacular de los múltiples parques infantiles de Valencia.

café de las horas valencia

Después de nuestro paseo cogimos un taxi al centro para ir al Café las Horas, uno de los mejores para probar la famosa Agua de Valencia. Y tanto el sitio como la bebida no nos pudo gustar más, ¡menudo descubrimiento! El café tiene un encanto único, con una decoración espectacular y un gran ambiente, y su agua de Valencia no puede estar más buena. La sirven en jarras para 2, 4, etc. personas, en copas de champán. Para acompañar pedimos unas raciones de anchoas, boquerones y surtido de ibéricos. En total fueron unos 38€ (hay que pagar según te sirven las consumiciones).

Para cenar elegimos un restaurante vasco de pinchos, ORIO. Nos sentamos en una de sus mesas altas y comimos algunos de los pinchos fríos de la barra (2,5€ cada uno). Además, los camareros iban pasando con pinchos calientes y se podían pedir raciones. Si prefieres comer a la carta, tienen un restaurante en la parte de arriba.

Día 3 en Valencia: Palacio Dos Aguas – Jardines Monforte – Mercatbar Q. Dacosta

Para nuestro último día elegimos comenzar por la Plaza del Ayuntamiento, la más céntrica y animada de Valencia. Esta plaza es especial porque durante Fallas, entre el 1 y el 19 de marzo, tiene lugar aquí una Mascletá (un espectáculo de petardos, humo y colores) diaria, siempre a las 14h. Además, aquí se levantan algunos de los edificos más elegantes de la ciudad, como el Edificio de Correos y Telégrafos, con su llamativa torre metálica, y el propio Ayuntamiento, que se localiza en la antigua Casa de Enseñanza. Además, la plaza resulta de lo más colorida, no solo por la decoración de su gran fuente, también por sus numerosos puestos de flores y plantas, que lucían especialmente bonitos el día que pasamos por allí, San Valentín.

Desde aquí nos dirigimos al Palacio del Marqués de Dos Aguas, en el que se encuentra el Museo de Cerámica (gratuito los sábados tarde y domingos todo el día). Aunque no se visite el museo, vale la pena acercarse para ver el exterior, un impresionante edificio repleto de decoración y con una preciosa fachada, que sin duda capta la atención de todo el que pasa por aquí. Lo que más me gustó fue poder visitar las distintas habitaciones del palacio, que conservan un montón de muebles y pinturas de la época, especialmente el Salón de Música y la cocina, con típicos azulejos valencianos.

Para nuestra última comida reservamos en uno de los restaurantes de Valencia que más ganas tenía de probar, Mercatbar, de Quique Dacosta. Lo mejor es que en este restaurante a cargo del famoso chef con 3 estrellas Michelin se puede comer de lunes a viernes al medio día por solo 18€ (menú del día, a elegir entre dos primeros, dos segundo y postres). La comida y el local nos encantaron, y lo mejor de todo es que pudimos ver al propio Quique Dacosta comiendo con amigos en la barra, ¡vaya lujo!

Jardines de Monforte valencia

Por la tarde nos acercamos a conocer los Jardines de Monforte. Este bonito jardín del s.XIX es todo un oasis en la ciudad, muy tranquilo, bien cuidado y con pocos visitantes. Entre sus curiosidades, destacan los leones que fueron diseñados para la puerta del Congreso de los Diputados de Madrid, y que nunca se utilizaron por resultar demasiado pequeños. Estos jardines, que originalmente fueron un huerto, son un rincón bastante escondido de la ciudad, así que si os apetece relajaos y descansad, este es vuestro sitio. El momento perfecto para visitarlos es en primavera, cuando su túnel de enredaderas se cubre de flores. Aún así, cualquier momento es bueno para disfrutar de todos sus rinconcitos con estatuas, fuentes y demás. Si os gusta el arte, de camino al centro podéis parar en el Centro Cultural Bancaixa, donde siempre puede encontrarse exposiciones interesantes.

Una parada en la heladería Véneta, junto a la catedral y muy famosa por tener el premio al mejor helado de España, y en la horchatería Daniel, donde probamos su horchata artesanal, pusieron fin a estos intensos 3 días en Valencia, de los que me llevo un montón de recuerdos bonitos. Ahora, solo me queda volver con mi marido y mi hijo para descubrirles esta ciudad privilegiada.